Cuatro razones para vacunar a tu hijo

Gracias al uso generalizado de las vacunas, algunas enfermedades que en el pasado eran mortales han desaparecido. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer para que su aplicación sea universal. Aquí te damos cuatro razones para recordar por qué son tan importantes.

La protección de nuestros hijos es casi un acto reflejo. Si los vemos en peligro de que se hagan daño, sobre todo en las edades más tempranas e indefensas, corremos en su auxilio. Tratamos de que la casa sea un lugar seguro para ellos y cambiamos hábitos de conducta para velar constantemente por su bienestar. Nos convertimos en vigilantes atentos de todas las cosas que les pueden afectar: la intensidad del sol, los vientos fríos, la deshidratación, la suciedad del piso, los objetos afilados, las arañas, etc. Pero no podemos hacer nada contra las enfermedades que atacan el sistema inmunológico. Frente a estos agresores microscópicos, solo nos queda vacunar. ¿Por qué? Aquí te lo explicamos.

Las vacunas sí funcionan.

Aunque en años recientes la idea de una “crianza natural” ha empezado a cobrar fuerza -es decir, una crianza libre de vacunas y agentes externos-, lo cierto es que las cifras respaldan la efectividad de las vacunas. “La mayoría de las vacunas infantiles son 90 a 99% eficaces en la prevención de enfermedades”, señala la Academia Americana de Pediatras (AAP). Además, aquellos que se enferman a pesar de estar vacunados, tienen síntomas más leves y con menos efectos secundarios graves que los de un niño sin vacuna.

La inmunización puede salvar vidas.

Según datos de la OMS, se calcula que 1.5 millones de niños mueren al año por enfermedades que podrían prevenirse mediante las vacunas. Hoy, algunas enfermedades que mataron a miles de niños han sido completamente erradicadas o están a punto de estarlo. Por ejemplo, la viruela ocasionaba 5 millones de muertes al año, y se logró erradicar en 1978 gracias a las vacunas. Otras, como la poliomielitis, el sarampión o la tosferina han sido casi eliminadas. “Es fácil pensar que estas son enfermedades del pasado, pero todavía existen. De hecho, cuando las tasas de vacunación son bajas en una comunidad, no es raro que se produzca un brote”, señala el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC).

Las vacunas son la opción más segura y eficaz.

“Las vacunas solo se administran a los niños luego de análisis largos y cuidadosos realizados por científicos, médicos y profesionales del cuidado de la salud”, asegura la Oficina del Programa Nacional de Vacunas de Estados Unidos (NVPO). Así, a medida que se va obteniendo nueva información y datos científicos, las recomendaciones sobre las vacunas se actualizan. Aunque pueden provocar dolor o enrojecimiento de la piel durante su aplicación, estos efectos son mínimos en comparación a las graves consecuencias que pueden provocar las enfermedades que previenen. “Incluso económicamente es rentable, pues es más barato vacunar que el gasto que supone la enfermedad”, señala el portal Guía Infantil.

El bienestar de las futuras generaciones.

Vacunarse contra alguna enfermedad nunca es un acto individual. Por ejemplo, algunos bebés mueren por ser demasiado pequeños para recibir todas las vacunas, tener alergia o poseer un sistema inmunológico debilitado. Entonces, la gran protección para ellos sería que las personas que los rodean estén vacunadas. “La decisión de proteger a su hijo con vacunas también protegerá a su familia, sus amigos y sus vecinos”, señala la CDC. De igual forma, vacunar a los niños evita que las futuras embarazadas le transmitan el virus al feto o al bebé recién nacido. “Si continuamos vacunando completamente en el presente, los padres del futuro podrán quedarse tranquilos de que algunas de las enfermedades actuales ya no existirán para dañar a sus hijos en el futuro”, dice la NVPO.

Aunque las vacunas suponen algunas veces un costo alto, sus beneficios son incuestionables: la salud y bienestar de la población. “Un niño vacunado es un niño sano, fuerte y con muchas ganas de aprender”, señala Unicef. Hoy aún existen millones de niños que no son vacunados, ya sea por falta de recursos o información sobre su utilidad. Está en nuestras manos cambiar esa realidad.

Fuentes utilizadas:

– Vaccines: https://espanol.vaccines.gov/recibir/para-padres/cinco-razones/lwq0/%C3%ADndice.html

– Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades: https://www.cdc.gov/spanish/especialescdc/razonesvacunarse/index.html

– Guía infantil: https://www.guiainfantil.com/articulos/salud/enfermedades-infantiles/razones-para-vacunar-a-los-ninos/

– Unicef: https://www.unicef.es/blog/3-motivos-para-vacunar-tus-hijos-y-todos-los-ninos-del-mundo

– ABC: https://www.abc.es/familia-vida-sana/20150604/abci-razones-paravacunar-atushijos-201506031034.html

– Organización Mundial de la Salud: https://www.who.int/features/2015/vaccinations-made-friendly/es/

– Healthy Children: https://www.healthychildren.org/Spanish/safety-prevention/immunizations/Paginas/Why-Immunize-Your-Child.aspx

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